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  • Los Orishas

    Los Orishas
    Eshu-Eleggua
    Ogun
    Ochosi
    Obatal谩
    Yemanj谩
    Olok煤m
    Chang贸
    Osh煤m
    Oy谩
    Osain
    Agany煤
    Ibeji
    Babal煤 Ay茅
    Orunmil谩
    Or铆

    Esh煤 Elegu谩

    Mensajero de los Orish谩s, Guardi谩n de Umbral, Elegu谩 est谩 en todas partes, pero reside en los cruces de caminos. El abre y cierra todas las puertas, y muestra m煤ltiples posibilidades para nuestro camino. Al mismo tiempo puede ser 茅l el que nos tienta para alejarnos del camino poni茅ndonos as铆 a prueba. Puede aparecer como un ni帽o joven o un viejo sabio.
    Cuando el Or铆 est谩 en el cruce de caminos Esh煤 te ayudar谩 o evitar谩 que te centres, de acuerdo a la calidad de tu relaci贸n con 茅l y tu Or铆. Divino Tramposo, 茅l puede traerte buena o mala suerte, a menudo de formas impredecibles.
    El es la personificaci贸n de la posibilidad y de la actividad veloz. Su totem es, de hecho, la rata, que vive en las calles y se alimenta de basura.
    El es la interface entre los Orishas y los humanos: sin 茅l no hay comunicaci贸n posible con el mundo espiritual.
    Sus colores son el rojo y el negro, y es representado con una cabeza de cemento en la que se adosan cauries (caracoles) para formar los ojos y la boca. Esto es preparado de acuerdo con una receta secreta por santeros experimentados, pero es mejor recibir a Esh煤 junto con Og煤n y Ochosi de manos de un Babalawo.
    Las ofrendas t铆picas a Elegua son aceite de palmera, rhum, cigarros, maiz tostado, pescado seco, jutia.
    En Palo Mayombe su nombre es Lucero o Tata Elegua. En el Vud煤 se lo llama Legba.
    En sus m煤ltiples aspectos puede ser comparado con los siguientes dioses: Hermes, Mercurio, Set, Loki (pero tambi茅n Heimdall), Ganesh.

    Ogun

    Ogun es el guardi谩n del misterio del hierro. El es el Esp铆ritu Guerrero que aclara el camino y nos da fuerza. El es el se帽or de la guerra y de los ba帽os de sangre, el patrono de los trabajadores del metal, conductores, soldados, y sus ofrendas son presentadas con frecuencia cerca de las v铆as del tren.
    Todos los pactos y juramentos son sagrados para 茅l, y es 茅l quien garantizar谩 la justicia. Se le pide para quitar obst谩culos de toda clase. Junto con Elegba y Ochosi 茅l es parte del grupo de Guerreros, que se le da como protecci贸n al aspirante a santero.
    Ogun es representado por una piedra negra que se coloca en un caledero de hierro con sus otros implementos de metal, generalmente un gran cuchillo o machete, llaves, clavos de v铆as de tren, etc. El caldero claramente representa la olla donde el destino es preparado, por tanto Ogun es el due帽o de Ire (buen destino).
    Su totem es un perro negro. Bebe enormes cantidades de rum, y aprecia las ofrendas de name, y gallos.
    En Palo se lo llama Zarabanda, en Voodoo Ogou Ferraille.
    Puede compararse con los dioses: Mars, Tyr, Mithra (tambi茅n se帽or de la guerra y los pactos), y quiza con

    Ochosi

    Ochosi es el Orish谩 Mago del Camino de la Mano Izquierda.Vive en el bosque, y es el Se帽or de la Caza y de la buena o mala medicina.
    El es un excelente cazador, seguidor de huellas, y hermano de sangre deOgun, que vive en el mismo caldero con 茅l, en la forma de un arco y flecha de metal.
    El nos ayuda a encontrar y seguir el camino m谩s corto hacia nuestro m谩s alto destino. El es el Maestro del viaje astral y del control de sue帽os. Ofrecele tu total, continua alerta. Bebe Anisette y come todo lo que come Ogun.
    Puede ser comparado con estos Dioses: Orion, Herne, Kernunnos, Wodan, y todos los dioses de la Caza de culturas sham谩nicas.

    Obatal谩

    Dios de la creatividad, es el m谩s sabio de los Orish谩s. Intocable en Su puerza. El habita en los picos de las monta帽as, en los lejanos nevados picos. Tiene dos aspectos, masculino y femenino.
    Representa 1a moralidad y la racionalidad, detesta todo lo sucio y est煤pido. Sus pensamientos son calmos y profundos, la inmortalidad es su residencia.
    El es la Luz Blanca que contiene todos los colores y a煤n los trasciende. Como Orishal谩 茅l es el creador de la forma humana, Se帽or de todas las cabezas y de la iluminaci贸n, Guardi谩n de lo Sagrado.
    Totems: elefante, boa, gorila. Sus ofrendas son coco, palomas blancas, manteca de cacao, efun.
    Su nombre en Palo es Tiembla Tierra.
    Puede compararselo con los dioses Brahma, J煤piter, el dios Vud煤 Damballah, y en su aspecto femenino a la Diosa Tara.

    Yemanj谩

    Madre de los Orish谩s y de toda la humanindad.
    Su 煤tero es el dador de vida pero tambi茅n el lugar del eterno descanso. Reina de las brujas y de todo lo que vive debajo del mar.
    Su compasi贸n es una fuerza sanadora que rescata al fiel de todos los problemas.
    Ella rige tambi茅n sobre los poderes de regeneraci贸n. Sus ofrendas t铆picas son frutas y melaza.
    Su nombre en Palo es Madre de Agua, y puede ser comparada con la diosa Isis.

    Olok煤n

    Se帽or-del Oc茅ano. Conoce todos los secretos de lo Profundo y del Tiempo. El representa. lo Desconocido. El es el Rey del Reino debajo del Oc茅ano. A veces se lo representa como una sirena que sostiene una m谩scara y una serpiente. En psicolog铆a 茅l es el subconciente.
    En sus atributos es id茅ntico a los dioses Dagon, Neptuno, NerthusNjord, Nodens y Chtulhu.

    Chang贸

    Un Orish谩 muy popular: Se帽or del Trueno y el Rayo, de la hombr铆a y el vigor. El prueba con fuego, lo que significa que es 茅l quien pone a prueba tu fe.
    Es el lider sin paciencia que habla s6lo una vez. Suyo es el poder de iluminar las ideas. Es un Orish谩 muy masculino y promueve la intensidad de la experiencia.
    His totems are among others the Sus totems son, entre otros, el gato negro y el caballo. Su s铆mbolo es un acha de dos cabezas.
    Llamado 7 Rayos en Palo, 茅l puede compararse con Thor y Apolo.

    Oshun

    Ella es la Venus de los Orish谩s.
    Encantadora amante de las cosas dulces y de todo lo que es hermoso. Diosa de los r铆os y tambi茅n de los r铆os de sangre que son nuestras venas. Hermana de Yemany谩, ella puede ser tambi茅n una poderosa bruja.
    Su s铆mbolo es el espejo, su arma el Espejo M谩gico ya que ella sabe como viajar a trav茅s de 茅l al reino astral y operar sus hechizos. Ella favorece el placer de los sentidos y todas las sombras del amor.
    Similar, sino id茅ntica a Erzulie del Vud煤, la Afrodita griega y la n贸rdica Freya.

    Oya

    Llamada tambi茅n Yans谩, es la diosa de los vientos: los vientos de cambio, los vientos de la Mente.
    Se la representa como una feroz amazona, aficionada a la guerra, que posee una fuerte individualidad. Est谩 casada con Chang6. Es tambi茅n la Reina de los Cementerios, ella conoce los secretos de la Transformaci贸n y la Nigromancia.
    Su totem es el bufalo.
    Similar pero no id茅ntica a Kali, Lilith, Hekate, Hel y algunas formas de Pombagira.

    Osain

    Es el esp铆ritu de las hierbas y sus poderes.
    Es el aliado del mago que tiene que agradarlo dej谩ndole una ofrenda a la entrada de los bosques.

    Agany煤

    Orisha de los desiertos y los volcanes. El es el due帽o de la Cueva.
    Apartado de las cosas superficiales del vivir, 茅l lleva al fiel a trav茅s de los grandes obst谩culos. El brinda tremenda fuerza interior.
    Se lo compara con el dios griego Pan.

    Ibeji

    Orish谩s gemelos, protectores del hogar y los ni帽os. Ellos simbolizan los dos polos de la existencia. P铆deles por buena suerte en asuntos de dinero.

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  • Los Santos

    Los Santos

    Los cat贸licos veneramos a los santos comprendiendo que son seres humanos que vivieron heroicamente su fe, murieron y est谩n ahora en el cielo desde donde interceden por nosotros gracias a su participaci贸n en la gloria de Jesucristo.

    Los santeros tomaron la figura de los santos mas populares en Cuba pero para ellos ya no representa al santo sino a un orisha lucum铆. Estos son dioses creados por Olodumare para manifestar su voluntad y su esencia en la creaci贸n. Estos son una personificaci贸n de Ashe. Los orishas tambi茅n son los gu铆as y protectores de la raza humana. Hicieron lo mismo con cada advocaci贸n de La Virgen Sant铆sima conocida en Cuba.

    La identificaci贸n del orisha con la figura del santo a menudo tiene que ver con las vestimentas o las razones por las que el santo o la Virgen es conocida. As铆 Santa B谩rbara, vestida de rojo y con espada en las im谩genes cat贸licas (s铆mbolos de su martirio), se identifica con el dios shang贸, guerrero a quien se le atribuye la fuerza.

    Un practicante de la Regla de Ocha (como se llama la religi贸n en Cuba) no venera a Santa Barbara, La Virgen de Las Mercedes o La de la Caridad del Cobre, 茅l le rinde tributo a Shang贸, Obatala y Osh煤n, porque esos son sus orichas.
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  • Santería II

    Santer铆a: una religi贸n pagana fruto del sincretismo Yoruba + Catolicismo

    En sus esfuerzos de esconder su religi贸n africana y sus pr谩cticas m谩gicas, los lucum铆s identificaron sus deidades africanas (orishas) con los santos del catolicismo, dando como resultado un sincretismo religioso conocido hoy como la Santer铆a.

    La Santer铆a adora una fuerza central y creativa llamada Olodumare. De 茅l procede todo lo que existe, y todo regresa a 茅l. Olodumare se expresa a s铆 mismo en el mundo creado a trav茅s de Ashe. Ashe es la sangre de la vida c贸smica, el poder de Olodumare hacia la vida, la fuerza y la justicia. Es una corriente divina que encuentra muchos canales de mayor o menor receptividad. Ashe es la base absoluta de la realidad.

    Creen que la vida de cada persona viene ya determinada antes del nacimiento en Ile-Olofi, la casa de Dios en el cielo. Aquellos que no lo cumplen ser谩n castigados por los orishas y deben reencarnarse hasta satisfacer el castigo.
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  • Santería

    Religi贸n fruto del sincretismo de religiones africanas (Yoruba) con elementos del catolicismo.
    Historia

    La Santer铆a es una religi贸n que tiene sus or铆genes en la tribu Yoruba del 脕frica. Los Yorubas viv铆an en lo que se conoce hoy como Nigeria, a lo largo del R铆o Niger. En un tiempo tuvieron una poderosa y compleja estructura organizada en una serie de reinos, de los cuales el m谩s importante era Benin. Este dur贸 por 12 siglos hasta el 1896.

    A finales del siglo XVIII y principios del XIX, los Yoruba pelearon una serie de guerras con sus vecinos y entre ellos. Estas peleas internas y los ataques externos llevaron a la ca铆da y esclavizaci贸n del pueblo Yoruba. Entre 1820 y 1840, la mayor铆a de los esclavos enviados desde Benin eran Yorubas. Estos esclavos fueron llevados a Cuba y al Brasil a trabajar en las plantaciones de az煤car. Los Yoruba pronto fueron llamados los "Lucumi", debido a su saludo "oluku mi", "mi amigo".

    Las leyes espa帽olas, al mismo tiempo que permit铆an la esclavitud, trataban de atenuar esa injusticia concediendo a los esclavos algunos derechos, al menos en teor铆a. Ten铆an derecho a propiedad privada, matrimonio y seguridad personal. Tambi茅n las leyes exig铆an que los esclavos fueran bautizados cat贸licos como condici贸n de su entrada legal a Las Indias.

    La Iglesia trat贸 de evangelizar a los negros lucum铆 pero las condiciones eran muy dif铆ciles. Adem谩s de la escasez de sacerdotes, la injusticia de la esclavitud dificultaba que los lucum铆 comprendieran y aceptaran lo que se les ense帽aba acerca de Dios. Las buenas almas que buscaban ayudarles y evangelizar eran de la misma raza que aquellos otros que les oprim铆an. El resultado fue que muchos aceptaron exteriormente las ense帽anzas cat贸licas mientras interiormente manten铆an su antigua religi贸n.

    Con el triunfo de la revoluci贸n comunista en Cuba en 1959, m谩s de un mill贸n de cubanos se exilaron en otros pa铆ses (principalmente en USA, en Miami, New York y Los Angeles). Entre ellos hab铆an santeros que propagaron la Santer铆a en sus nuevos ambientes.

  • Historia De La Santeria

    Secretos%20del%20Oriate

    La colonizaci贸n del nuevo mundo fue lo que dio en origen a la importaci贸n de negros esclavos africanos, que comenz贸 hacia el a帽o 1501. Se les utilizaba para cualquier tipo de labor que el hombre blanco consideraba excesivamente dura para 茅l, como el campo o las minas. Con el auge de las plantaciones azucareras - entre los a帽os 1821 al 1860 -, se produjo el contrabando de no menos de 350.000 esclavos.
    De 脕frica -m谩s concretamente de Nigeria - proviene el pueblo yoruba que, entre otras tribus africanas, fue traido del Nuevo Mundo por traficantes de esclavos. Estos traficantes, sin escr煤pulos se aprovechaban del contacto con algunos jefes tribales que habitaban en las regiones costeras y organizaban la caceria de miembros de otras tribus, a las que consideraban enemigas.
    Los esclavos negros fueron sometidos y obligados a abandonar su tierra. Fueron llevados a Cuba, Brasil, Santo Domingo y Hait铆, principalmente, donde desarrollaron una estratgegia que les sirvi贸 para mantener y transmitir la influencia de su religi贸n all谩 donde fueron llevados.
    Hablaremos de c贸mo se desarrollaron en el pueblo de Cuba, en el que desde el a帽o 1568 se hace menci贸n de los llamados "cabildos negros", que eran asociaciones de africanos, de una misma tribu, y de sus descendientes.
    Aunque los colonizadores tomaban esto como simples reuniones, donde coincidian para celebrar una fiesta con sus tambores, en realidad estaban bien organizados, con un rey que era elegido entre los integrantes de m谩s edad y otros responsables ubicados y elegidos por votaci贸n y por orden jer谩rquico. All铆 mantenian vivas sus costumbres, su lengua y, especialmente, el culto a alguna deidad determinada, como pas贸 en el cabildo de Chang贸 en el barrio de Pogolotti.
    Para fines del siglo XIX, en el culto yoruba hab铆a ganado muchos devotos entre los pobladores espa帽oles de las 谩reas caribe帽as interesadas en la magia ritual de este pueblo, que curaba enfermedades que los m茅dicos no pod铆an, y que eran extraordinairamente precisos en sus predicciones.
    As铆, el hombre blanco empez贸 a participar en los ritos primitivos de los esclavos africanos, tomando parte en ellos ocasionalmente.

  • La Revolución Cubana

    La Revoluci贸n Cubana

    Apenas instalado en el poder, el gobierno revolucionario inici贸 el desmantelamiento del sistema pol铆tico neocolonial. Se disolvieron los cuerpos represivos y se garantizo a los ciudadanos, por primera vez en largos a帽os, el ejercicio pleno de sus derechos. La administraci贸n p煤blica fue saneada y se confiscaron los bienes malversados. De esta manera se erradic贸 esa tan funesta pr谩ctica de la vida republicana. Los criminales de guerra batistianos fueron juzgados y sancionados, se barri贸 a la corrompida direcci贸n del movimiento obrero y quedaron disueltos los partidos pol铆ticos que hab铆an servido a la tiran铆a.

    La designaci贸n del Comandante Fidel Castro como Primer Ministro en el mes de febrero, imprimir铆a un ritmo acelerado a las medidas de beneficio popular. Se aprob贸 una rebaja general de alquileres, las playas, antes privadas se pusieron a disposici贸n del pueblo para su disfrute y se intervinieron las compa帽铆as que monopolizaban los servicios p煤blicos. Un hito trascendental en este proceso ser铆a la Ley de Reforma Agraria, aprobada el 17 de mayo, la cual eliminaba el latifundio al nacionalizar todas las propiedades de m谩s de 420 ha de extensi贸n, y entregaba la propiedad de la tierra a decenas de miles de campesinos, arrendatarios y precaristas.

    Esta medida, que eliminaba uno de los soportes fundamentales del dominio neocolonial, suscit贸 la airada respuesta de los intereses afectados. El gobierno de Estados Unidos no hab铆a ocultado su disgusto por el triunfo de la Revoluci贸n y, tras promover una malintencionada campa帽a de prensa, adopt贸 una pol铆tica de hostigamiento sistem谩tico contra Cuba, alentando y apoyando a movimientos contrarrevolucionarios con el prop贸sito de desestabilizar el pa铆s. Los obst谩culos interpuestos por el presidente Manuel Urrutia a las transformaciones revolucionarias provocaron en julio la renuncia de Fidel Castro al premierato, cargo al que retornar铆a d铆as despu茅s en medio de multitudinarias manifestaciones de apoyo que determinaron la renuncia del presidente y su sustituci贸n por Osvaldo Dortic贸s. En octubre aborta una sedici贸n militar en Camag眉ey orquestada por el jefe de esa plaza, el Comandante Hubert Matos, en abierto contubernio con latifundistas y otros elementos contrarrevolucionarios de la localidad. Entretanto, los crecientes actos de sabotaje y el terrorismo comenzaron a cobrar v铆ctimas inocentes.

    Para enfrentar la oleada contrarrevolucionaria, se crean las Milicias Nacionales Revolucionarias y los Comit茅s de Defensa de la Revoluci贸n, organizaciones que, junto a la Federaci贸n de Mujeres Cubanas, la Asociaci贸n de J贸venes Rebeldes y otras constituidas con posterioridad, posibilitaron una participaci贸n m谩s amplia del pueblo en la defensa de la Revoluci贸n. La permanente hostilidad norteamericana se materializa en sucesivas medidas encaminadas a desestabilizar la econom铆a cubana y aislar el pa铆s del resto de la comunidad internacional. A ello la Revoluci贸n responde con una din谩mica pol铆tica exterior que ampl铆a las relaciones y establece convenios con otros pa铆ses 戮 incluidos los socialistas戮 en una prueba de su firme decisi贸n de romper la tradicional dependencia comercial. En julio de 1960, tras conocer la supresi贸n de la cuota azucarera cubana por el gobierno de Washington, Fidel Castro anuncia la nacionalizaci贸n de todas las propiedades norteamericanas en la Isla. A esta medida seguir铆a, pocos meses despu茅s, la decisi贸n de nacionalizar las empresas de la burgues铆a cubana que, definitivamente alineada junto a Estados Unidos y los sectores olig谩rquicos, se hab铆a entregado a sistem谩ticas maniobras de descapitalizaci贸n y sabotaje econ贸mico.

    Pero las agresiones norteamericanas no se limitaron al terreno de la econom铆a. Mientras fomentaba la creaci贸n de organizaciones contrarrevolucionarias y bandas de alzados en distintas regiones del pa铆s, a las que suministraba armamento y otros abastecimientos, la administraci贸n Eisenhower 戮 que rompe relaciones con Cuba en enero de 1961戮 hab铆a iniciado la preparaci贸n de una brigada mercenaria con el prop贸sito de invadir la Isla. La invasi贸n se iniciar铆a el 17 de abril por la zona de Playa Gir贸n, tras un bombardeo sorpresivo a las bases a茅reas cubanas. En el sepelio de las v铆ctimas de este ataque, Fidel Castro proclam贸 el car谩cter socialista de la Revoluci贸n, algo que se percib铆a ya a partir de las medidas tomadas en los meses finales de 1960. Bastaron menos de 72 horas para que el pueblo aplastase a la brigada mercenaria que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) hab铆a tardado meses en adiestrar. Pese a esta hist贸rica derrota, Estados Unidos no cej贸 en su prop贸sito de aplastar a la Revoluci贸n Cubana. Mediante el "Plan Mangosta" se dispuso una sucesi贸n de operaciones de agresi贸n que no descartaban la intervenci贸n militar directa. Ello conducir铆a a una grave crisis internacional en el mes de octubre de 1962, al conocerse la instalaci贸n de cohetes sovi茅ticos en la Isla. Los compromisos mediante los cuales se dio soluci贸n a la crisis, no pusieron fin a las pr谩cticas de agresi贸n del imperialismo.

    Asimismo, la acci贸n decidida de nuestro pueblo, organizado en las Milicias Nacionales Revolucionarias y tambi茅n en las Fuerzas Armadas, enfrent贸 a las bandas armadas contrarrevolucionarias. El bandidaje se liquid贸 definitivamente en 1965, cuando la 煤ltima banda organizada que actu贸 en el pa铆s, la de Juan Alberto Mart铆nez Andrades, fue capturada el 4 de julio. Otros bandidos dispersos que trataban de huir de la justicia revolucionaria fueron capturados durante los meses siguientes. As铆 lleg贸 a su fin la guerra sucia impuesta al pueblo cubano por el imperialismo y las clases reaccionarias, enfrentamiento armado que se extendi贸 durante casi siete a帽os y afect贸 a todas las provincias del pa铆s.

    En esta guerra sucia impuesta por Estados Unidos, entre 1959 y 1965, actuaron en todo el territorio nacional 299 bandas con un total de 3,995 efectivos. Entre los combatientes de las tropas regulares y milicianas que participaron en las operaciones, m谩s las v铆ctimas de los cr铆menes de los bandidos, perdieron la vida 549 personas y muchas otras personas quedaron incapacitadas. El pa铆s tuvo que gastar alrededor de mil millones de pesos en esos dif铆ciles a帽os para la econom铆a nacional.

    La combinaci贸n de las acciones militares con las de car谩cter pol铆tico e ideol贸gico desempe帽贸 un papel decisivo en la victoria sobre los bandidos. La derrota del bandidismo en Cuba demostr贸 la imposibilidad de obtener la victoria en una guerra de guerrillas contra un pueblo armado cuando este protagoniza una Revoluci贸n aut茅ntica.

    En el 谩mbito internacional, Estados Unidos consegu铆a separar a Cuba de la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA). De igual manera consegu铆a que la mayor parte de las naciones latinoamericanas, salvo la honrosa excepci贸n de M茅xico, rompieran relaciones con Cuba. No obstante, la Revoluci贸n cubana fortalec铆a sus v铆nculos con el campo socialista y los pa铆ses del Tercer Mundo, participa en la constituci贸n del Movimiento de Pa铆ses No Alineados y desarrolla una activa pol铆tica de solidaridad hacia los movimientos de liberaci贸n nacional y de apoyo a los mismos.

    La naci贸n que resistiera decididamente todo tipo de agresiones armadas deb铆a sobrevivir tambi茅n al f茅rreo cerco econ贸mico. Estados Unidos hab铆a suprimido todo comercio con la Isla y se esforzaba por sumar a otros estados a tan criminal bloqueo. Cuba se ve铆a as铆 privada de suministros vitales para su agricultura y su industria. Pero la activa solidaridad de la Uni贸n Sovi茅tica y otros pa铆ses socialistas, unida al tenaz esfuerzo laboral y la inventiva del pueblo, posibilitaron que la econom铆a nacional no s贸lo se mantuviera funcionando, sino que tambi茅n creciese.

    En medio de muy notables dificultades econ贸micas, se logr贸 eliminar el desempleo y garantizar a la poblaci贸n la satisfacci贸n de sus necesidades fundamentales. Una vasta campa帽a de alfabetizaci贸n en 1961, suprim铆a la vieja lacra del analfabetismo. Pese al 茅xodo de profesionales y t茅cnicos alentado desde Estados Unidos, particularmente sensible en el 谩rea de la salud, la creaci贸n de un servicio m茅dico rural permit铆a llevar la asistencia m茅dica a los m谩s apartados rincones del pa铆s. El sistema educacional alcanza tambi茅n por primera vez una completa cobertura nacional y un extenso programa de becas pone la educaci贸n media y superior al alcance de toda la poblaci贸n. La calidad de vida se vio enriquecida gracias a una amplia labor de difusi贸n cultural, que se materializ贸 en ediciones regulares 戮 y generalmente masivas戮 de obras literarias, la creaci贸n y sustento de m煤ltiples conjuntos art铆sticos, la promoci贸n del movimiento de aficionados, y una amplia producci贸n y exhibici贸n cinematogr谩fica. En el mismo sentido influye la generalizaci贸n de la pr谩ctica de deportes, la cual sustentar铆a una creciente y destacada participaci贸n de deportistas cubanos en lides deportivas internacionales.

    Tan considerable esfuerzo popular no hubiera podido materializarse sin una apropiado conducci贸n pol铆tica. Desde el primer a帽o de la Revoluci贸n, en las bases y direcciones de las organizaciones revolucionarias comienza una integraci贸n que no estar铆a exenta de dificultades. En marzo de 1962, poco despu茅s de que Fidel Castro denunciara la existencia de deformaciones sectarias en el proceso de creaci贸n de las organizaciones revolucionarias, se comienza la construcci贸n de lo que ser铆a el Partido Unido de la Revoluci贸n Socialista. Este adopta como fundamento la selecci贸n de su militancia sobre la base de la ejemplaridad de trabajadores elegidos en el seno de sus colectivos laborales. Un hito decisivo en la materializaci贸n de la unidad ser谩 la constituci贸n del Comit茅 Central del Partido Comunista de Cuba en 1965, como m谩xima instancia de direcci贸n de la Revoluci贸n.

    En 1963 de hab铆a adoptado una estrategia de desarrollo econ贸mico que, tomando en consideraci贸n las caracter铆sticas de la econom铆a cubana y las perspectivas comerciales con la URSS y otros pa铆ses socialistas, ten铆a como pivote la agricultura, en la que se planteaba producir 10 millones de toneladas de az煤car para 1970. Este era sin duda un formidable reto, si se tiene en cuenta las condiciones organizativas, t茅cnicas y materiales del pa铆s. Al enfrentar este reto se produjeron serias distorsiones en la direcci贸n de los procesos econ贸micos, as铆 como en la actividad de las organizaciones revolucionarias, concentradas en la vasta movilizaci贸n de trabajadores que impon铆a el bajo nivel t茅cnico de la agricultura ca帽era y las desproporcionadas estructuras demogr谩ficas. El fracaso de la "zafra de los 10 millones" dar铆a paso a una profunda revisi贸n de esa pol铆tica.

    A partir de 1971, se revitalizan las organizaciones revolucionarias y se inicia la institucionalizaci贸n del pa铆s. Como culminaci贸n de una profunda reorganizaci贸n, el Partido Comunista de Cuba celebra su primer congreso, despu茅s de haber sometido sus principales documentos a una amplia discusi贸n popular. El 24 de febrero de 1976 se proclama una nueva Constituci贸n, aprobada en plebiscito por el voto secreto y directo del 95,7 por ciento de la poblaci贸n mayor de 18 a帽os. Se crean las distintas instancias del Poder Popular, mediante un proceso que tiene como base la elecci贸n de los delegados de circunscripci贸n, entre los diversos candidatos propuestos por los ciudadanos en reuniones populares seg煤n la zona de residencia.

    Durante estos a帽os se verifica tambi茅n un afianzamiento de la posici贸n internacional de Cuba. El restablecimiento de relaciones diplom谩ticas con Per煤, Panam谩, Chile y otros pa铆ses latinoamericanos, rompe el cerco tendido por Estados Unidos en la d茅cada anterior. Tras la firma de convenios comerciales con la Uni贸n Sovi茅tica 戮 cuyos favorables t茅rminos de intercambio se alejaban de las desiguales pr谩cticas del mercado internacional戮 Cuba ingresa en el Consejo de Ayuda Mutua Econ贸mica (CAME). En 1976, tropas cubanas enviadas a Africa a solicitud del gobierno de Angola, contribuyen a liberar a ese pa铆s de la intervenci贸n sudafricana. Poco despu茅s otro contingente cubano participar谩 en la defensa de Etiop铆a de la agresi贸n somal铆. La celebraci贸n en La Habana de la 6ta. Reuni贸n Cumbre de los Pa铆ses No Alineados en 1979, evidencia el prestigio ganado por la Revoluci贸n.

    Tras un breve lapso de distensi贸n durante los primeros a帽os del gobierno del Presidente James Carter, las relaciones cubano-norteamericanas se deterioran con el incremento de la agresividad de la pol铆tica estadounidense al final de la referida administraci贸n.

    Con la ascensi贸n a la presidencia de Estados Unidos de Ronald Reagan, las acciones contra la Revoluci贸n se incrementaron al m谩ximo. El gobierno estadounidense crea las mal llamadas radio Mart铆 y TV Mart铆, intensifica el espionaje contra la Isla, realiza maniobras militares, ensaya ataques a茅reos y trata de sancionar a Cuba en la Comisi贸n de Derechos Humanos de la ONU. Se puso sobre el tapete la posibilidad de una agresi贸n directa.

    Cuba responde con el perfeccionamiento del sistema defensivo del pa铆s y elabora el concepto de la "Guerra de Todo el Pueblo".

    Su esencia radica en que cada cubano tenga un lugar, una forma y un medio en la lucha contra la posible agresi贸n imperialista. La preparaci贸n del pueblo en las Milicias de Tropas Territoriales, las Brigadas de Producci贸n y Defensa y las Zonas de Defensa frenaron las intenciones imperialistas de una agresi贸n directa.

    Con la Revoluci贸n, Cuba, adem谩s de obtener su verdadera independencia y rescatar su dignidad nacional, elimin贸 toda forma de explotaci贸n y erradic贸 la discriminaci贸n racial, la discriminaci贸n contra la mujer y contra los j贸venes. A esto debe a帽adirse los logros sociales y los significativos avances econ贸micos alcanzados en el pa铆s.

    El per铆odo entre 1980-1985 se caracteriz贸 por avances y logros significativos en el desarrollo econ贸mico y social, a pesar del incremento sistem谩tico de la agresividad imperialista y de fen贸menos climatol贸gicos adversos. Sin embargo, a partir de 1985, comienzan a hacerse evidentes ciertas deficiencias y tendencias negativas, relacionadas fundamentalmente con la aplicaci贸n del sistema de direcci贸n y planificaci贸n.

    En abril de 1986, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Fidel Castro, plante贸 la necesidad de iniciar un proceso de rectificaci贸n de errores y tendencias negativas que diera soluci贸n a los problemas que frenaban y deformaban los principios vitales y originales de la Revoluci贸n cubana, tales como la constante participaci贸n popular en las decisiones y tareas, la unidad entre el desarrollo econ贸mico y social, la creaci贸n del hombre nuevo del cual habl贸 el Ch茅, el rescate de valores hist贸ricos, principalmente el pensamiento martiano y una aplicaci贸n m谩s creadora del marxismo-leninismo. No obstante las deficiencias e insuficiencias y la necesidad de perfeccionar el trabajo de construcci贸n socialista, el pueblo cubano hab铆a alcanzado conquistas realmente impresionantes.

    En la salud se cre贸 un sistema integral que va desde el m茅dico de la familia y los policl铆nicos hasta hospitales especializados y centros de investigaci贸n. As铆, la asistencia m茅dica gratuita forma una red que cubre la atenci贸n a toda la poblaci贸n desde el c铆rculo infantil, la escuela y el centro de trabajo, hasta el hogar.

    En la educaci贸n, nuestro pa铆s muestra el mayor 铆ndice de alfabetizaci贸n en Am茅rica Latina, con nueve grados como promedio de escolaridad. No existe un solo ni帽o sin escuela. A帽o tras a帽o ha crecido la cifra de profesores, investigadores, maestros, m茅dicos y dem谩s profesionales universitarios. En 1993, el peor a帽o de la crisis, el presupuesto para la educaci贸n fue de 1,384 millones de pesos.

    En lo que respecta al deporte, Cuba logr贸 ubicarse entre los diez primeros pa铆ses del mundo.

    Comentario aparte merece el desarrollo cient铆fico-t茅cnico, que ha devenido un factor vital para la supervivencia de la patria y la Revoluci贸n. Se crearon instituciones como el Centro de Ingenier铆a Gen茅tica y Biotecnolog铆a, el Centro Nacional de Investigaciones Cient铆ficas, el cardiocentro de cirug铆a infantil William Soler (mayor del mundo), el Centro de Inmunoensayo y el Centro de Trasplantes y Regeneraci贸n del Sistema Nervioso.

    Expresi贸n de este desarrollo es la creaci贸n de un equipo de resonancia magn茅tica del sistema Evalimage para la visualizaci贸n y an谩lisis termogr谩fico de im谩genes y el bistur铆 l谩ser cubano. En Cuba se realizan trasplantes de ri帽贸n, h铆gado, coraz贸n y coraz贸n-pulm贸n. Adem谩s se han producido importantes aportes a la medicina como la vacuna contra la meningitis meningoc贸cica, el interfer贸n alfa leucocitario humano, el descubrimiento de una sustancia que cura el vitiligo, la obtenci贸n del factor de crecimiento epid茅rmico y otros.

    Inmersa en el desarrollo y perfeccionamiento de esta obra se encontraba la Revoluci贸n cuando se produce el derrumbe del campo socialista y la desintegraci贸n de la URSS. Estos hechos se reflejaron dram谩ticamente en la sociedad cubana, puesto que la econom铆a del pa铆s estaba integrada a esa comunidad. Tal integraci贸n estaba condicionada aun m谩s por el f茅rreo, cruel e ilegal bloqueo que Estados Unidos mantuvo y mantiene sobre Cuba desde los primeros a帽os de la Revoluci贸n, y que por a帽adidura siempre limit贸 extraordinariamente la posibilidad de relaciones con el mundo capitalista. En 1989, Cuba concentraba el 85 por ciento de sus relaciones comerciales con la URSS y el resto del campo socialista. En este intercambio se establecieron precios justos que evad铆an el intercambio desigual, caracter铆stico de las relaciones con pa铆ses capitalistas desarrollados. Al propio tiempo, se aseguraba el suministro de tecnolog铆as y la obtenci贸n de cr茅ditos en t茅rminos satisfactorios de plazos e intereses.

    Al producirse el derrumbe del socialismo en Europa y la desintegraci贸n de la URSS, en un per铆odo muy corto, Cuba disminuy贸 su capacidad de compra de 8,139 millones de pesos en 1989, a 2,000 millones en 1993.

    La ca铆da del socialismo en Europa oriental y en la URSS, desencaden贸 una gran euforia en el gobierno de los Estados Unidos y entre los grupos contrarrevolucionarios cubanos en Miami. Se vaticinaba que el desmoronamiento de la Revoluci贸n cubana era cosa de d铆as o de semanas. Llegaron a realizar gestiones pol铆ticas para la organizaci贸n e integraci贸n de un nuevo gobierno. Sin embargo, pasaban los meses, se ampliaba la crisis, pero en Cuba no hab铆a descomposici贸n.

    Hay que decir que desde julio de 1989, el Comandante en Jefe Fidel Castro alert贸 acerca de la posibilidad de la desaparici贸n del campo socialista e incluso acerca de la desintegraci贸n de la URSS, y ya en octubre de 1990, elabor贸 las directivas para enfrentar el Per铆odo Especial en tiempo de paz. Este era un concepto de la doctrina militar de "Guerra de Todo el Pueblo", referido a las medidas para encarar el bloqueo total, golpes a茅reos y desgaste sistem谩tico, as铆 como una invasi贸n militar directa.

    En 1991, se efect煤a el IV Congreso del PCC en el que se analiza la situaci贸n y se precisa sobre la necesidad de salvar la Patria, la revoluci贸n y el Socialismo, es decir, la obra que tanta sangre, sacrificio y esfuerzo hab铆a costado al pueblo cubano en m谩s de cien a帽os de lucha. En este congreso se tomaron importantes acuerdos relativos a las modificaciones a la Constituci贸n, los estatutos del Partido y se sentaron las bases de la estrategia para resistir y comenzar la recuperaci贸n.

    En la estrategia trazada se pusieron en pr谩ctica una serie de medidas encaminadas a lograr la elevaci贸n de la eficiencia econ贸mica y la competitividad, el saneamiento financiero interno, soluciones al endeudamiento interno; la reinserci贸n en la econom铆a internacional, incentivar la inversi贸n de capital extranjero, el fortalecimiento de la empresa estatal cubana, condici贸n esta necesaria y sin la cual no puede haber socialismo. Tambi茅n se analiz贸 la necesidad de ampliar y perfeccionar los cambios econ贸micos que fuese necesario hacer, de manera gradual y ordenada.

    En s铆ntesis, se trataba de utilizar, sobre la base de la preservaci贸n de los postulados esenciales de justicia social y de las conquistas, los mecanismos de las relaciones monetario-mercantiles y de la gesti贸n capitalista para, de forma controlada, para el descenso de la econom铆a interna, reactivar la misma e iniciar su recuperaci贸n.

    Como era de suponer, el imperialismo norteamericano y los grupos ap谩tridas de Miami, molestos ante la realidad de la resistencia cubana, incrementaron las acciones para difamar a la Revoluci贸n, desestabilizarla y arreciar aun m谩s el bloqueo econ贸mico.

    As铆, a mediados de 1992, el gobierno estadounidense aprueba la "Ley Torricelli" que, entre otras cosas, otorga al Presidente de Estados Unidos la potestad de aplicar sanciones econ贸micas a pa铆ses que mantengan relaciones comerciales con Cuba y prohibe el comercio de subsidiarias de empresas norteamericanas radicadas en terceros pa铆ses con la Isla. Esta ley constituy贸 un paso m谩s en el intento de rendir al pueblo cubano por hambre.

    Sin embargo, a pesar de la Ley Torricelli, Cuba comienza a expandir su comercio, obtiene alg煤n financiamiento para determinadas actividades econ贸micas y empresas de varias naciones comienzan a realizar inversiones y establecen v铆nculos econ贸micos con el pa铆s.

    Por otra parte, en febrero de 1993, a帽o m谩s agudo de la crisis, se realizan elecciones, cuyos resultados demuestran fehacientemente el apoyo popular a la Revoluci贸n: el 99,7 por ciento de los electores emiten su voto y s贸lo el 7,3 por ciento lo hace en blanco o anula la boleta.

    No obstante, la camarilla anticubana de estados Unidos recurre otra vez al intento de generar la subversi贸n interna, actos terroristas, provocaciones sabotajes, infiltraci贸n de agentes de la CIA, e intensifican la propaganda contra y hacia Cuba. M谩s de mil horas de radio se dirigen hacia la Isla. Tambi茅n priorizan la estimulaci贸n de las salidas ilegales del pa铆s, preferentemente mediante el robo de embarcaciones e incluso de aviones.

    Esto 煤ltimo dio lugar, en julio de 1994, al incremento del robo de embarcaciones por parte de personas presionadas fundamentalmente por la situaci贸n econ贸mica, aunque hubo casos en los que se produjeron asesinatos. En estas circunstancias se realiz贸 el robo del remolcador 13 de marzo, que fue abordado por m谩s de 60 personas con la idea de viajar hacia Estados Unidos. A pesar de las advertencias sobre el mal estado de la embarcaci贸n, iniciaron la fuga perseguidos por otros remolcadores, uno de los cuales choc贸 con el perseguido y se produjo un accidente. Todas las embarcaciones que llegaron al lugar hicieron grandes esfuerzos de rescate, pero no pudieron impedir que perecieran unas 32 personas. De este accidente se hizo una gran campa帽a en la que se acusaba al gobierno cubano de ordenar el hundimiento de la embarcaci贸n.

    Ante estos hechos, el gobierno cubano decidi贸 no impedir las salidas ilegales, medida que oblig贸 a la Administraci贸n norteamericana a sentarse a la mesa de negociaciones y firmar el 9 de septiembre de 1994 un acuerdo migratorio con Cuba.

    Despu茅s de 36 a帽os, Estados Unidos se vio en la necesidad de tomar medidas que desestimularan las salidas ilegales hacia ese pa铆s.

    En julio de 1995, de nuevo el pueblo cubano dio una contundente demostraci贸n de unidad y apoyo a la Revoluci贸n al celebrarse las elecciones para delegados al Poder Popular. A pesar de la campa帽a desplegada por la propaganda revolucionaria, que orientaba la abstenci贸n en los comicios, el 97,1 por ciento de los electores ejercieron el voto, el 7 por ciento de las boletas fueron anuladas y el 4,3 por ciento depositadas en blanco. Es decir, m谩s del 87 por ciento del electorado expres贸 su actitud de apoyo a la Revoluci贸n.

    Las frustraciones de la camarilla contrarrevolucionaria del exilio cubano y algunos sectores del gobierno norteamericano, despu茅s del espejismo provocado por el derrumbe del campo socialista, volvieron a la carga, ahora con un proyecto propio del hombre de las cavernas: la Ley Helms-Burton.

    Esta Ley, prev茅 un bloqueo econ贸mico total, absoluto e internacional. Tambi茅n pretende impedir la inversi贸n extranjera y cortar todo tipo de financiamiento y suministro desde el exterior del pa铆s. Establece diversas sanciones a las empresas y empresarios que mantengan relaciones econ贸micas con Cuba. Adem谩s legaliza el apoyo de Estados Unidos a los grupos contrarrevolucionarios de la Isla y establece el derecho de ese pa铆s a determinar qu茅 tipo de gobierno, de sociedad y de relaciones deber谩 tener Cuba despu茅s de derrocada la Revoluci贸n. En fin, esta ley pretende rendir por hambre al pueblo cubano y pr谩cticamente anexar el pa铆s a Estados Unidos.

    Despu茅s de aprobada la ley en el Congreso de Estados Unidos, los grupos de ultraderecha, aprovechan el incidente provocado por la organizaci贸n contrarrevolucionaria de Miami "Hermanos al Rescate" cuando el 24 de febrero de 1996 el gobierno cubano se vio obligado a derribar dos avionetas que en diversas ocasiones hab铆an violado el espacio a茅reo cubano 戮 lo que hab铆a provocado varias advertencias al gobierno de Estados Unidos戮 para presionar a la Administraci贸n norteamericana a que firmara la ley, que entr贸 en vigor en agosto de ese mismo a帽o.

    Esta ley no s贸lo ha concitado el rechazo de todo el pueblo cubano, sino de pr谩cticamente la totalidad de los pueblos y gobiernos del mundo, as铆 como de las organizaciones e instituciones internacionales. Prueba de ello son las votaciones contra el bloqueo en la ONU, el acuerdo de la OEA en rechazo a la ley Helms-Burton, las posiciones de M茅xico y Canad谩, de la Uni贸n Europea, del Grupo de R铆o, etc.

    Cuba, a pesar de los efectos negativos y de la creaci贸n de una situaci贸n m谩s compleja y dif铆cil que genera dicha Ley, ha continuado la aplicaci贸n de su estrategia y paulatinamente, con serenidad y firmeza, logr贸 detener el descenso econ贸mico y obtener una reanimaci贸n gradual en los a帽os sucesivos.

    Por otra parte, se han mantenido los sistemas de salud y educaci贸n y la seguridad social. No ha quedado ning煤n cubano desamparado y en el a帽o 1997 la tasa de mortalidad infantil por cada mil nacidos vivos fue de 7,3. La expectativa de vida sobrepasa los 75 a帽os.

    En enero de 1998 se efectuaron las elecciones de candidatos a diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular y de delegados a las Asambleas Provinciales. El 98,35 por ciento de los electores votaron, el 1,64 por ciento de las boletas fueron anuladas y el 3,36 por ciento fueron depositadas en blanco, lo que arroja un total de 95 por ciento de votos v谩lidos. El 94,39 por ciento correspondi贸 al voto unido, o sea, a la candidatura propuesta pro la Comisi贸n Nacional Electoral.

    En ese mismo mes se produjo la visita a Cuba del Papa Juan Pablo II. Todo el pueblo 戮 creyentes y no creyentes戮 dio una masiva demostraci贸n de hospitalidad y respeto, tanto en la bienvenida como en las misas que ofreci贸 y en todas sus dem谩s actividades. As铆 se puso de manifiesto la falsedad de las campa帽as propagand铆sticas de los aparatos de divulgaci贸n dominados por el imperialismo, pues todo el mundo pudo observar la libertad con que actu贸 y se expres贸 Su Santidad en todo momento.

    En conclusi贸n, todo el accionar imperialista y contrarrevolucionario ignora algo vital en nuestra historia: la capacidad de resistencia de nuestro pueblo, la inteligencia y la habilidad de nuestra direcci贸n revolucionaria y la justeza de la lucha de este pa铆s por su independencia.
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  • El movimiento revolucionario (1953-1958)

    El movimiento revolucionario (1953-1958)

    La inercia e incapacidad de los partidos pol铆ticos burgueses para enfrentar al r茅gimen castrense 戮 al cual se adhirieron algunos de estos partidos戮 contrast贸 con la beligerancia de los sectores populares, en especial de la joven generaci贸n que reci茅n nac铆a a la vida pol铆tica. De sus filas naci贸 un movimiento de nuevo tipo, encabezado por Fidel Castro (Bir谩n, 1926), un joven abogado cuyas primeras actividades pol铆ticas se hab铆an desarrollado en el medio universitario y las filas de la ortodoxia. Preconizando una nueva estrategia de lucha armada contra la dictadura, Fidel Castro se dio a la silenciosa y tenaz preparaci贸n de esa batalla. Las acciones se desencadenar铆an el 26 de julio de 1953, con el asalto simult谩neo a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y C茅spedes en Bayamo, concebidas como detonante de una vasta insurrecci贸n popular. Al fracasar la operaci贸n, decenas de asaltantes que cayeron prisioneros fueron asesinados. Otros sobrevivientes, entre los que se encontraba Fidel Castro, fueron juzgados y condenados a severas penas de prisi贸n. En el juicio que se les sigui贸, el joven l铆der revolucionario pronunci贸 un brillante alegato de autodefensa 戮 conocido como "La Historia me absolver谩" 戮 en el cual fundamentaba el derecho del pueblo a la rebeli贸n contra la tiran铆a y explicaba las causas, v铆as y objetivos de la lucha emprendida. Este alegato se convertir铆a en el programa de la revoluci贸n.

    Entretanto, la dictadura enfrentaba la cr铆tica coyuntura creada por el descenso de los precios del az煤car con la manida f贸rmula de la restricci贸n productiva. Para contrarrestar sus efectos depresivos, el gobierno inicia una movilizaci贸n compulsiva de recursos financieros que, en proporci贸n apreciable, terminar铆an en las arcas de los personeros del r茅gimen. No obstante el fomento de nuevos renglones productivos en las dos d茅cadas precedentes, la econom铆a cubana, uncida al az煤car, no alcanzaba un crecimiento satisfactorio. Evidencia m谩xima de ello era la masa de desempleados y subempleados que ya, a mediados de la d茅cada de 1950, llegar铆a a constituir la tercera parte de la fuerza laboral del pa铆s.

    El intento de la tiran铆a por legalizar su estatus mediante unas espurias elecciones en 1954, servir铆a al menos para aplacar su se帽a represiva. La circunstancia fue aprovechada por el movimiento de masas que en 1955 ascendi贸 de manera significativa y logr贸 la amnist铆a de los presos pol铆ticos 戮 entre ellos los combatientes del Moncada戮 y escenific贸 huelgas obreras de gran importancia, sobre todo en el sector azucarero. En ese mismo a帽o se funda el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, constituido por Fidel Castro y sus compa帽eros, y un a帽o m谩s tarde se crea el Directorio Revolucionario, que agrupa a los elementos m谩s combativos del estudiantado universitario.

    Tras demostrar la imposibilidad de toda lucha legal contra la tiran铆a, Fidel Castro marcha hacia M茅xico con el prop贸sito de organizar una expedici贸n liberadora e iniciar la guerra revolucionaria. Por su parte, los partidos burgueses de la oposici贸n ensayan una nueva maniobra conciliadora con Batista en busca de una salida "pol铆tica" a la situaci贸n. El fracaso terminar铆a por hundirlos en el desprestigio.

    El 2 de diciembre de 1956 Fidel Castro desembarcaba al frente de la expedici贸n del yate Granma en las Coloradas, provincia de Oriente. Dos d铆as antes, los combatientes clandestinos del Movimiento 26 de Julio, al mando de Frank Pa铆s, hab铆an llevado a cabo en Santiago de Cuba un levantamiento de apoyo al desembarco. Al no coincidir ambas acciones, el levantamiento terminaba en un lamentable fracaso. Tras el rev茅s del lugar llamado Alegr铆a de P铆o, que dispersara al contingente expedicionario, Fidel Castro y un pu帽ado de combatientes lograban ganar el firme de la Sierra Maestra para constituir el n煤cleo inicial del Ej茅rcito Rebelde. Su carta de presentaci贸n ser铆a, un mes despu茅s, la toma del peque帽o cuartel de La Plata, acci贸n que servir铆a para desmentir las versiones propaladas por la dictadura acerca del total exterminio de los expedicionarios.

    En 1957, mientras el Ej茅rcito Rebelde se gestaba en las monta帽as con una serie de acciones 戮 entre las m谩s importantes se encuentra el combate de El Uvero, donde se aniquil贸 una guarnici贸n de 59 soldados戮 en las ciudades se desarrollaba con gran 铆mpetu la lucha clandestina. El 13 de marzo de ese a帽o, un destacamento del Directorio Revolucionario realizaba un ataque al Palacio Presidencial en La Habana, con el prop贸sito de ajusticiar al tirano, pero fracasan. En esta acci贸n caer铆a en combate Jos茅 Antonio Echeverr铆a, presidente de la Federaci贸n Estudiantil Universitaria. A los atentados y actos de sabotaje, la tiran铆a responder铆a con un incremento de las torturas a los detenidos y una oleada de cr铆menes. En el mes de julio, el asesinato de Frank Pa铆s provocar铆a una huelga espont谩nea que paraliz贸 gran parte de la naci贸n. Poco despu茅s, en septiembre, el alzamiento del puesto naval de la ciudad de Cienfuegos pondr铆a en evidencia las profundas grietas en las fuerzas armadas del batistato. A finales de a帽o, el ej茅rcito fracasa en su ofensiva contra la Sierra Maestra, en la que ya se han consolidado dos columnas guerrilleras.

    A principios de 1958, el movimiento revolucionario decide acelerar la ca铆da del tirano mediante una huelga general con caracter铆sticas de insurrecci贸n. En la Sierra Maestra, Fidel Castro crea dos nuevas columnas al mando de los comandantes Ra煤l Castro y Juan Almeida, respectivamente, quienes deben abrir dos frentes guerrilleros en otras zonas monta帽osas de Oriente. La huelga convocada el 9 de abril se malogra con graves p茅rdidas para las fuerzas revolucionarias. Batista cree llegado el momento de liquidar la insurrecci贸n, y en el verano lanza una ofensiva de 10,000 hombres sobre la Sierra Maestra. En feroces combates y batallas 戮 Santo Domingo, El Jig眉e, Vegas de Jibacoa, y otros戮 las tropas rebeldes derrotan a los batallones de la tiran铆a que logran penetrar en la Sierra y los obliga a retirarse. Ese es el viraje definitivo. Los partidos de la oposici贸n burguesa, que hasta entonces han maniobrado para capitalizar la rebeld铆a popular, se apresuran en reconocer el indiscutible liderazgo de Fidel Castro.

    Columnas rebeldes parten hacia diversos puntos del territorio nacional, entre ellas las de los comandantes Ernesto Ch茅 Guevara y Camilo Cienfuegos, quienes avanzan hacia la provincia de Las Villas. En esa zona ya operan diversos grupos de combatientes, entre otros los del Directorio Revolucionario y el Partido Socialista Popular (Comunista). El 20 de noviembre el Comandante en Jefe de las tropas rebeldes, Fidel Castro dirige personalmente la batalla de Guisa, que marca el comienzo de la definitiva ofensiva revolucionaria. En acciones coordinadas, las ya numerosas columnas del II y el II frentes orientales van tomando las poblaciones aleda帽as para cerrar el cerco sobre Santiago de Cuba. Ch茅 Guevara, en Las Villas, toma uno tras otro los pueblos a lo largo de la carretera central y se apresta al asalto de la ciudad de Santa Clara, capital provincial, mientras que por su parte Camilo Cienfuegos rinde en tenaz combate el cuartel de la ciudad de Yaguajay. El 1潞 de enero de 1959, Batista abandona el pa铆s. En una maniobra de 煤ltima hora, bendecida por la embajada norteamericana, el General Eulogio Cantillo intenta crear una junta c铆vico-militar. Fidel Castro conmina a la guarnici贸n de Santiago de Cuba a que se rinda y al pueblo a una huelga general que, apoyada masivamente por todo el pa铆s, asegurar铆a la victoria de la Revoluci贸n.

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  • La república neocolonial

    La rep煤blica neocolonial

    El 1潞 de enero de 1899, Estados Unidos entraba formalmente en posesi贸n de Cuba. Se materializaba as铆 una antigua ambici贸n. Se trataba ahora de definir el futuro de Cuba, y cualquiera que este fuese, el gobierno de Washington consideraba conveniente la desaparici贸n de las instituciones representativas del movimiento libertador cubano. A ello contribuir铆an las debilidades y contradicciones existentes entre los cubanos, sobre todo las discrepancias surgidas entre M谩ximo G贸mez, General en Jefe del Ej茅rcito Libertador y la Asamblea de Representantes, m谩ximo 贸rgano pol铆tico de la Revoluci贸n. Estas discrepancias fundamentalmente se refer铆an a los procedimientos para licenciar al Ej茅rcito Libertador. El resultado fue la desaparici贸n de ambas instituciones, que junto con la disoluci贸n del Partido Revolucionario Cubano (PRC) por decisi贸n de su delegado Tom谩s Estrada Palma, disgreg贸 y dej贸 ac茅falas a las fuerzas independentistas.

    La ocupaci贸n militar, legitimada por el Tratado de Par铆s del 10 de diciembre de 1898, constituy贸 el marco experimental para la aplicaci贸n de la pol铆tica con respecto a Cuba. Para Estados Unidos este fue un per铆odo de fuertes tensiones internas y externas, matizadas por presiones internas y negociaciones alrededor de la toma de decisiones gubernamentales.

    Entre los factores que incid铆an en la inestabilidad cubana se encontraba el manejo de la problem谩tica del pa铆s por los sectores que de una u otra forma estaban interesados en su desenlace. A pesar de los esfuerzos de los grupos pacifistas de Estados Unidos, la tendencia anexionista en todas sus variantes se abr铆a un espacio cada vez m谩s importante en las esferas de poder. Sin embargo, algo que debe destacarse es que en cada una de estas variantes del anexionismo predominaba el concepto m谩s o menos peyorativo del supuesto "infantilismo" de los cubanos. Es decir, la criatura, al empezar a dar sus primeros pasos, no pod铆a prescindir del brazo fuerte del padre que la sostuviera, la ayudara y la protegiera de posibles ca铆das.

    Una de las alternativas lleg贸 a su m谩xima expresi贸n en los meses finales del gobierno de John Brooke, primer gobernador militar de la Isla y consisti贸 en traspasar la soberan铆a de Cuba a un gobierno civil que convirtiera a Cuba, de un solo golpe, en territorio estadounidense. Esta idea cobr贸 fuerza entre los c铆rculos expansionistas y sus principales voceros.

    La oposici贸n interna a esta variante y sobre todo el rechazo del pueblo cubano a esa pretensi贸n conllev贸 a que el nuevo gobernador, Leonard Wood, concibiera la idea de "americanizar" a la Isla por medio de una ocupaci贸n prolongada. Esta idea tuvo dos vertientes fundamentales. La primera, era un amplio proyecto reformador centralizado "desde arriba", y en esencia implicaba la transformaci贸n de la sociedad cubana (escuelas, sistema de sanidad, sistema judicial, sistema de gobierno, ayuntamiento, etc.). La segunda l铆nea de acci贸n se encaminaba al fomento de la inmigraci贸n fundamentalmente de origen anglosaj贸n con vista a una colonizaci贸n gradual que "desde abajo" fuera introduciendo la idiosincrasia de la sociedad norteamericana.

    Sin embargo, ninguna de los proyectos ten铆a como objetivo transformar las caducas estructuras de la excolonia espa帽ola en su tr谩nsito hacia la independencia, sino a crear las condiciones para el fomento de un "mercado de tierra" que facilitara el traspaso de las propiedades a manos de pol铆ticos, magnates y propietarios norte帽os. Mientras tanto, la escasez de capitales y de fuentes de cr茅dito colocaba a los hacendados cubanos en una situaci贸n en extremo desventajosa para el restablecimiento de sus negocios, sobre todo lo relacionado con el importante rengl贸n azucarero, muy lesionado por la guerra.

    No obstante, la necesidad de un cambio de pol铆tica aumentaba por d铆a, y desde fecha tan temprana como 1899 comenz贸 a ventilarse la posibilidad de preparar el terreno para la anexi贸n, no mediante la prolongaci贸n de la ocupaci贸n militar directa, sino con el establecimiento de una rep煤blica bajo determinadas condiciones. La supuesta incapacidad de los cubanos para gobernarse por s铆 mismos har铆a que muy pronto y de forma natural, ellos mismos solicitaran la anexi贸n al poderoso vecino.

    La primera piedra del edificio ser铆a dictar las disposiciones sobre la convocatoria a la Asamblea Constituyente de Cuba, seg煤n la ley militar No.301 del 25 de julio de 1900. De acuerdo con lo dispuesto, la Convenci贸n deb铆a redactar y adoptar una constituci贸n para el pueblo de Cuba, y como parte de la misma proveer y acordar con el Gobierno de Estados Unidos lo referente a las relaciones que deber铆an existir entre ambos gobiernos. En medio de los trabajos de la Comisi贸n cubana encargada de dictaminar sobre las futuras relaciones entre Cuba y Estados Unidos, el Congreso Norteamericano aprueba la Enmienda Platt, con la que el gobierno de Estados Unidos se otorgaba el derecho a intervenir en los asuntos internos de la Isla cuando lo entendiera conveniente. A pesar de la oposici贸n de los delegados a la Asamblea Constituyente, la presi贸n norteamericana, que colocaba a los cubanos ante la decisi贸n de tener una rep煤blica con la Enmienda que limitaba su independencia o de continuar la ocupaci贸n, logr贸 que 茅sta quedara definitivamente aprobada por los cubanos el 12 de junio de 1901.

    El primer presidente de la Rep煤blica, Tom谩s Estrada Palma contaba con el visto bueno de las autoridades norteamericanas como posible freno a la ascendencia del liderazgo militar m谩s radical en la vida pol铆tica del pa铆s. Al mismo tiempo, el prestigio de Estrada Palma dentro de los c铆rculos revolucionarios convirti贸 al sustituto de Jos茅 Mart铆 como delegado del PRC en uno de los candidatos favoritos entre los m谩s amplios sectores de la poblaci贸n cubana, al margen de la filiaci贸n pol铆tica. La desuni贸n existente se acent煤a al producirse el fracaso de la candidatura propuesta por M谩ximo G贸mez, en la que Estrada Palma ser铆a Presidente y Bartolom茅 Mas贸, quien hab铆a sido el 煤ltimo Presidente de la Rep煤blica en Armas, ser铆a Vicepresidente, fracaso que se produce como consecuencia de la constituci贸n de la coalici贸n Pro Mas贸 para proponer su candidatura a la Presidencia de la Rep煤blica y el posterior retraimiento de este 煤ltimo. A su vez, esta desuni贸n fortalece las posiciones de los sectores m谩s conservadores, agrupados en la referida coalici贸n.

    A este primer gobierno corresponder铆a la dif铆cil, desagradable e ingrata tarea de formalizar los v铆nculos de dependencia con Estados Unidos. A tal efecto, se firm贸 un conjunto de tratados que incluir铆an el de Reciprocidad Comercial, que aseguraba a Estados Unidos el control del mercado cubano y consolidaba la estructura monoproductora de la econom铆a cubana, el Tratado Permanente, que daba forma jur铆dica a las estipulaciones de la Enmienda Platt y el destinado a definir el emplazamiento de las estaciones navales norteamericanas.

    La no soluci贸n de los problemas fundamentales que afectaban al territorio en su reconstrucci贸n y la continuaci贸n y agudizaci贸n de sus deformaciones estructurales promovieron un clima de malestar social entre los distintos sectores de la sociedad. Los bajos salarios, las prolongadas jornadas laborales y la discriminaci贸n hacia el trabajador nativo 戮 desplazado de los empleos mejor remunerados戮 fueron las principales demandas del incipiente movimiento obrero que protagoniz贸 importantes huelgas, como la llamada "Huelga de los Aprendices", apenas inaugurada la Rep煤blica el 20 de mayo de 1902.

    La peculiar austeridad del Presidente Estrada Palma le hizo ganarse un prestigio de honestidad mucho m谩s cimentado por la desfachatez de los que le sucedieron en la jefatura del gobierno. En cambio, el anciano presidente no pudo sustraerse a las ambiciones pol铆ticas y se hizo reelegir mediante unas elecciones ama帽adas que inauguraron una invariable tradici贸n en la historia de la Rep煤blica. El hecho provoc贸 la sublevaci贸n del opositor Partido Liberal, desencadenado los acontecimientos que condujeron a una nueva intervenci贸n norteamericana. Durante casi tres a帽os, 1906-1909, la Isla se mantuvo bajo la administraci贸n estadounidense, per铆odo que contribuir铆a a definir los rasgos del sistema republicano con una curiosa combinaci贸n de normaci贸n jur铆dica o corrupci贸n gubernativa.

    Bajo el imperio de la Enmienda Platt, los partidos pol铆ticos constituidos sobre la base del caciquismo y las clientelas 戮 b谩sicamente dos partidos, el Liberal y el Conservador戮 se disputaron el poder mediante trampas electorales y asonadas insurreccionales. El bot铆n del triunfador era el tesoro p煤blico, fuente de enriquecimiento para una "clase pol铆tica" que, teniendo en cuenta el creciente control de la econom铆a cubana por los capitales estadounidenses, no encontraba otra esfera donde aplicar m谩s provechosamente su talento. La gesti贸n gubernativa dar铆a as铆 motivos para frecuentes esc谩ndalos.

    Tales esc谩ndalos no escasearon durante el gobierno de Jos茅 Miguel G贸mez (1909-1913), cuyo desempe帽o quedar铆a adem谩s marcado por la b谩rbara represi贸n contra el levantamiento de los Independientes de Color, movimiento con el cual muchos negros y mulatos intentaron luchar contra la discriminaci贸n racial, aunque sin una clara conciencia de c贸mo hacerlo. El adusto conservadurismo de su sucesor, Mario Garc铆a Menocal (1913-1920), no fue suficiente para ocultar numerosas corruptelas, favorecidas en este caso por la bonanza econ贸mica que propici贸 la Primera Guerra Mundial. Menocal logr贸 reelegirse por los procedimientos que ya eran usuales, lo que provoc贸 una nueva rebeli贸n de los liberales y los consiguientes aprestos intervencionistas de Estados Unidos.

    El gobierno de Washington, preocupado por los frecuentes trastornos pol铆ticos de su neocolonia, hab铆a dise帽ado una pol铆tica de verdadero tutelaje 戮 la llamada diplomacia preventiva戮 que alcanz贸 su punto culminante con la designaci贸n del general Enoch Crowder en funciones de virtual proc贸nsul, para supervisar y fiscalizar al gobierno de Alfredo Zayas (1921-1925), cuya administraci贸n ser铆a escenario de trascendentales movimientos neopol铆ticos.

    El generalizado repudio a la injerencia norteamericana y la corrupci贸n gubernamental dieron lugar a diversas corrientes de expresi贸n de las reivindicaciones nacionalistas y democr谩ticas. El movimiento estudiantil manifestaba un marcado radicalismo que, vertebrado en el prop贸sito de una reforma universitaria, rebasar铆a r谩pidamente el marco en el que hab铆a surgido para asumir francas proyecciones revolucionarias bajo la direcci贸n de Julio Antonio Mella. El movimiento obrero, cuyas ra铆ces se remontaban a las d茅cadas finales del siglo XIX, hab铆a seguido tambi茅n un curso ascendente matizado por huelgas 戮 la de los aprendices en 1902 y la de la moneda en 1907 entre las m谩s importantes戮 que m谩s tarde llegaron a constituir una verdadera oleada debido a la inflaci贸n generada por la I Guerra Mundial. El avance ideol贸gico y organizativo del proletariado, en el cual se dejaban sentir los ecos de la Revoluci贸n de Octubre en Rusia, cristalizar铆a en la constituci贸n de una central obrera nacional en 1925. Coincidentemente, y como expresi贸n de la conjunci贸n de las corrientes pol铆ticas m谩s radicales del movimiento personificadas en Mella y Carlos Bali帽o, se constituir铆a en La Habana el primer Partido Comunista.

    El malestar pol铆tico y social ten铆a causas muy profundas. La econom铆a cubana hab铆a crecido muy r谩pidamente durante las dos primeras d茅cadas del siglo, estimulada por la reciprocidad comercial con Estados Unidos y la favorable coyuntura creada por la reciente guerra mundial. No obstante ese crecimiento era extremadamente unilateral, basado de modo casi exclusivo en el az煤car y en las relaciones mercantiles con Estados Unidos. Por otra parte, los capitales norteamericanos que hab铆an afluido a la Isla con ritmo ascendente eran los principales beneficiarios del crecimiento, puesto que controlaban el 70 por ciento de la producci贸n azucarera adem谩s de su infraestructura y los negocios colaterales. El bienestar econ贸mico derivado de este proceso 戮 del cual dan testimonio las fastuosas casas de El Vedado戮 adem谩s de muy desigualmente distribuido, revelar铆a una extraordinaria fragilidad. Ello se puso de manifiesto en 1920, cuando una brusca ca铆da en el precio del az煤car provoc贸 un crac bancario que dio al traste con las instituciones financieras cubanas. Poco despu茅s, cuando la producci贸n azucarera del pa铆s alcanzaba los 5 millones de toneladas, se hizo evidente la saturaci贸n de los mercados, claro indicio de que la econom铆a cubana no pod铆a continuar creciendo sobre la base exclusiva del az煤car. La opci贸n era el estancamiento o la diversificaci贸n productiva, pero esta 煤ltima alternativa no era posible, pues no lo permit铆an la monopolizaci贸n latifundiaria de la tierra y la dependencia comercial de Estados Unidos.

    El ascenso de Gerardo Machado a la presidencia en 1925 representa la alternativa de la oligarqu铆a frente a la crisis latente. El nuevo r茅gimen intenta conciliar en su programa econ贸mico los intereses de los distintos sectores de la burgues铆a y el capital norteamericano, ofrece garant铆as de estabilidad a las capas medias y nuevos empleos a las clases populares, todo ello combinado con una selectiva pero feroz represi贸n contra adversarios pol铆ticos y movimientos opositores. Bajo una aureola de eficiencia administrativa, el gobierno intent贸 poner coto a las pugnas de los partidos tradicionales, asegur谩ndoles el disfrute del presupuesto estatal mediante la f贸rmula del cooperativismo. Con el consenso que logr贸, Machado decidi贸 reformar la constituci贸n para perpetuarse en el poder.

    No obstante los 茅xitos parciales alcanzados durante los primeros a帽os de mandato, la dictadura machadista no consigui贸 acallar la disidencia de los pol铆ticos excluidos, y mucho menos aplastar el movimiento popular. Acaloradas por los excesos cometidos por el r茅gimen y por el r谩pido deterioro de la situaci贸n econ贸mica bajo los efectos de la crisis mundial de 1929, estas fuerzas mostraron creciente beligerancia. Con los estudiantes y el proletariado como soportes fundamentales, la oposici贸n a Machado desencaden贸 una interminable sucesi贸n de huelgas, intentos insurreccionales, atentados y sabotajes. La dictadura respondi贸 con un aumento de la represi贸n, que lleg贸 a niveles intolerables. En 1933, el tambaleante r茅gimen de Machado estaba a punto de dar paso a una revoluci贸n.

    Alarmada por la situaci贸n cubana, la reci茅n estrenada administraci贸n de Franklin D. Roosevelt design贸 embajador en La Habana a B. Summer Welles, con la misi贸n de encontrar una salida a la crisis dentro de los mecanismos tradicionales de dominaci贸n neocolonial. Pero la mediaci贸n de Welles se vio sobrepasada por los acontecimientos: el 12 de agosto Machado hu铆a del pa铆s, derrocado por una prolongada huelga general.

    El gobierno provisional que crearon los sectores derechistas de la oposici贸n bajo los auspicios del embajador norteamericano sobrevivir铆a apenas un mes. Un levantamiento de las clases y soldados del ej茅rcito junto con el Directorio Estudiantil Universitario y otros grupos insurreccionales llev贸 al poder un gobierno revolucionario presidido por Ram贸n Grau San Mart铆n. Este gobierno, principalmente por iniciativa de Antonio Guiteras, Secretario de Gobernaci贸n, aprob贸 y puso en pr谩ctica diversas medidas de beneficio popular, pero, hostilizado por Estados Unidos y por la oposici贸n y v铆ctima en gran medida de sus propias contradicciones internas, s贸lo pudo sostenerse unos meses en el poder. Factor fundamental en la ca铆da de este gobierno ser铆a el ex sargento Fulgencio Batista, devenido coronel jefe del ej茅rcito de la noche a la ma帽ana, quien emergi贸 como 谩rbitro del proceso pol铆tico.

    Los partidos olig谩rquicos restaurados en el poder, a pesar del irrestricto apoyo norteamericano expresado en la abrogaci贸n de la enmienda Platt, y las medidas de estabilizaci贸n econ贸mica 戮 principalmente el sistema de cuotas azucareras y un nuevo tratado de reciprocidad comercial戮 mostraron una franca ineptitud en el ejercicio del gobierno. Por esta raz贸n, los destinos del estado ser铆an efectivamente regidos por Batista y sus militares. Pero esta forma autoritaria, que combinaba la represi贸n de ciertas reformas socioecon贸micas, se revel贸 incapaz de ofrecer una salida estable a la situaci贸n cubana. Ello condujo a una transacci贸n con las fuerzas revolucionarias y democr谩ticas 戮 debilitadas por divisiones internas戮 que ser铆an plasmadas en la constituci贸n de 1940. Con esta nueva Carta Magna, que recog铆a importantes reivindicaciones populares, se abri贸 un nuevo per铆odo de legalidad institucional.

    El primer gobierno de esta etapa estuvo presidido por Fulgencio Batista, cuya candidatura hab铆a sido respaldada por una coalici贸n de fuerzas en la que participaban los comunistas. Esta alianza, aunque report贸 importantes conquistas al movimiento obrero, no fue comprendida por otros sectores populares, y oper贸 como factor hist贸rico de divisi贸n entre las fuerzas revolucionarias. Durante el gobierno de Batista, la situaci贸n econ贸mica experiment贸 una mejor铆a propiciada por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, coyuntura que beneficiar铆a aun m谩s al sucesor, Ram贸n Grau San Mart铆n, quien result贸 electo en 1944 gracias al amplio respaldo popular que le granjearon las medidas nacionalistas y democr谩ticas dictadas durante su anterior gobierno.

    Ni Grau, ni Carlos Pr铆o Socarr谩s (1948-1952) 戮 ambos l铆deres del Partido Revolucionario Cubano (aut茅ntico) 戮 fueron capaces de aprovechar las favorables condiciones econ贸micas de sus respectivos mandatos. Las t铆midas y escasas medidas reformistas apenas afectaron las estructuras de propiedad agraria y de dependencia comercial que bloqueaban el desarrollo del pa铆s. Si se valieron, en cambio, de la bonanza econ贸mica que reportaba la recuperaci贸n azucarera para llevar el saqueo de los fondos p煤blicos a magnitudes sin precedentes. La corrupci贸n administrativa se complementaba con el auspicio de numerosas bandas gansteriles, que los aut茅nticos utilizaron para expulsar a los comunistas de la direcci贸n de los sindicatos en medio de la propicia atm贸sfera de la guerra fr铆a. El repudio a la bochornosa situaci贸n imperante fue canalizado por el movimiento c铆vico pol铆tico de la "ortodoxia", cuyo carism谩tico l铆der, Eduardo Chib谩s, se suicidar铆a en 1951 en medio de una encendida pol茅mica con personeros gubernamentales.

    Aunque todo auguraba el triunfo ortodoxo en las elecciones de 1952, las esperanzas se ver铆an frustradas por un golpe militar. El descr茅dito en que la experiencia aut茅ntica hab铆a sumido a las f贸rmulas reformistas y las instituciones republicanas, as铆 como la favorable disposici贸n hacia un gobierno de "mano dura" por parte de los intereses norteamericanos y algunos sectores de la burgues铆a criolla, favorecieron las ambiciones de Fulgencio Batista, quien a la cabeza de una asonada militar, asalt贸 el poder el 10 de marzo de 1952

  • La Sociedad Colonial (En Cuba)

    La conquista de la Isla por Espa帽a se inicia casi dos d茅cadas despu茅s del primer viaje de Col贸n, como parte del proceso de ocupaci贸n que se irradiaba hacia diversas tierras del Caribe. A Diego Vel谩zquez, uno de los m谩s ricos colonos de La Espa帽ola, se encarg贸 sojuzgar el territorio cubano, que se inici贸 en 1510 con una prolongada operaci贸n de reconocimiento y conquista plagada de cruentos incidentes. Alertados acerca de las tropel铆as cometidas por los espa帽oles en las islas vecinas, los abor铆genes de la regi贸n oriental de Cuba resistieron la invasi贸n hispana dirigidos por Yahatuey o Hatuey, un cacique fugitivo de La Espa帽ola, quien finalmente fue apresado y quemado vivo como escarmiento.

    Con la fundaci贸n de Nuestra Se帽ora de la Asunci贸n de Baracoa en 1513, los espa帽oles emprendieron el establecimiento de siete villas con el objetivo de controlar el territorio conquistado 戮 Bayamo (1513), la Sant铆sima Trinidad, Sancti Sp铆ritus y San Crist贸bal de La Habana (1514), Puerto Pr铆ncipe (1515)戮 hasta concluir con Santiago de Cuba (1515), designada sede del gobierno. Desde estos asentamientos, que en su mayor铆a cambiaron su primitiva ubicaci贸n, iniciaron los conquistadores la explotaci贸n de los recursos de la Isla.

    La actividad econ贸mica se sustent贸 en el trabajo de los ind铆genas, entregados a los colonos por la Corona mediante el sistema de "encomiendas", una especie de concesi贸n personal, revocable y no transmisible, mediante el cual el colono se compromet铆a a vestir, alimentar y cristianizar al aborigen a cambio del derecho de hacerlo trabajar en su beneficio. El rengl贸n econ贸mico dominante en estos primeros a帽os de la colonia fue la miner铆a, espec铆ficamente la extracci贸n de oro, actividad en la cual se emplearon indios encomendados as铆 como algunos esclavos negros que se integraron desde muy temprano al conglomerado 茅tnico que siglos despu茅s constituir铆a el pueblo cubano.

    El r谩pido agotamiento de los lavaderos de oro y la dr谩stica reducci贸n de la poblaci贸n 戮 incluidos los espa帽oles, alistados en gran n煤mero en las sucesivas expediciones para la conquista del continente戮 convirti贸 a la ganader铆a en la principal fuente de riqueza de Cuba. A falta de oro, la carne salada y los cueros ser铆an las mercanc铆as casi exclusivas con que los escasos colonos de la Isla podr铆an incorporarse a los circuitos comerciales del naciente imperio espa帽ol.

    Concebido bajo r铆gidos principios mercantilistas, el comercio imperial se desarrollar铆a como un cerrado monopolio que manejaba la Casa de Contrataci贸n de Sevilla, lo que no tard贸 en despertar los celosos apetitos de otras naciones europeas. Corsarios y filibusteros franceses, holandeses e ingleses asolaron el Caribe, capturaron nav铆os y saquearon ciudades y poblados. Cuba no escap贸 de esos asaltos: los nombres de Jacques de Sores, Francis Drake y Henry Morgan mantuvieron en pie de guerra por m谩s de un siglo a los habitantes de la Isla. Las guerras y la pirater铆a tambi茅n trajeron sus ventajas. Para resguardar el comercio, Espa帽a decidi贸 organizar grandes flotas que tendr铆an como punto de escala obligado el puerto de La Habana, estrat茅gicamente situado al inicio de la corriente del Golfo. La peri贸dica afluencia de comerciantes y viajeros, as铆 como los recursos destinados a financiar la construcci贸n y defensa de las fortificaciones que, como el Castillo del Morro, guarnec铆an la bah铆a habanera, se convertir铆an en una important铆sima fuente de ingresos para Cuba. Los pobladores de las regiones alejadas, excluidos de tales beneficios, apelaron entonces a un lucrativo comercio de contrabando con los propios piratas y corsarios, que de este modo menos agresivo tambi茅n burlaban el monopolio comercial sevillano. Empe帽adas en sofocar tales intercambios, las autoridades coloniales terminaron por chocar con los vecinos, principalmente los de la villa de Bayamo, quienes con su sublevaci贸n de 1603, ofrecieron una temprana evidencia de la diversidad de intereses entre la "gente de la tierra" y el gobierno metropolitano. Uno de los incidentes provocados por el contrabando inspir贸 poco despu茅s el poema Espejo de Paciencia, documento primigenio de la historia literaria cubana.

    A principios del siglo XVII, la Isla, que en ese momento contaba con unos 30 000 habitantes, fue dividida en dos gobiernos, uno en La Habana y otro en Santiago de Cuba, aunque la capital se estableci贸 en aquella. Aunque lentamente, la actividad econ贸mica crec铆a y se diversificaba con el desarrollo del cultivo del tabaco y la producci贸n az煤car de ca帽a. Paulatinamente se establecieron nuevas poblaciones, por lo general alejadas de las costas y crecieron las primitivas villas, donde comenzaba a manifestarse un estilo de vida m谩s acomodado y a practicarse frecuentes diversiones, desde los juegos y bailes hasta las corridas de toros y los altares de cruz. De la actividad religiosa, que era con mucho la nota dominante de la vida social, quedar铆an importantes huellas arquitect贸nicas, entre las que vale como muestra el magn铆fico Convento de Santa Clara.

    La subida al trono espa帽ol de la dinast铆a Borb贸n a principios del siglo XVIII trajo aparejada una modernizaci贸n de las concepciones mercantilistas que presid铆an el comercio colonial. Lejos de debilitarse, el monopolio se diversific贸 dej谩ndose sentir de diverso modo en la vida econ贸mica de las colonias. En el caso cubano, ello condujo a la instauraci贸n del estanco del tabaco, destinado a monopolizar en beneficio de la Corona la elaboraci贸n y comercio de la arom谩tica hoja, convertida ya en el m谩s productivo rengl贸n econ贸mico de la Isla. La medida fue resistida por comerciantes y cultivadores, lo que dio lugar a protestas y sublevaciones, la tercera de las cuales fue violentamente reprimida mediante la ejecuci贸n de once vegueros en Santiago de las Vegas, poblaci贸n pr贸xima a la capital. Imposibilitados de vencer el monopolio, los m谩s ricos habaneros decidieron participar de sus beneficios. Asociados con comerciantes peninsulares, lograron interesar al Rey y obtener su favor para constituir una Real Compa帽铆a de Comercio de La Habana (1740), la cual monopoliz贸 por m谩s de dos d茅cadas la actividad mercantil de Cuba.

    El siglo XVIII fue escenario de sucesivas guerras entre las principales potencias europeas, que en el 谩mbito americano persiguieron un definido inter茅s mercantil. Todas ellas afectaron a Cuba de uno u otro modo, pero sin duda la m谩s trascendente fue la de los siete A帽os (1756-1763), en el curso de la cual La Habana fue tomada por un cuerpo expedicionario ingl茅s. La ineficacia de las m谩ximas autoridades espa帽olas en la defensa de la ciudad contrast贸 con la disposici贸n combativa de los criollos, expresada sobre todo en la figura de Jos茅 Antonio G贸mez, valeroso capit谩n de milicia de la cercana villa de Guanabacoa, muerto a consecuencia de los combates. Durante los once meses que dur贸 la ocupaci贸n inglesa 戮 agosto de 1762 a julio de 1763戮 La Habana fue teatro de una intensa actividad mercantil que pondr铆a de manifiesto las posibilidades de la econom铆a cubana, hasta ese momento aherrojada por el sistema colonial espa帽ol.

    Al restablecerse el dominio hispano sobre la parte occidental de la Isla, el Rey Carlos III y sus ministros "ilustrados" adoptaron una sucesi贸n de medidas que favorecer铆an el progreso del pa铆s. La primera de ellas fue el fortalecimiento de sus defensas, de lo cual ser铆a m谩xima expresi贸n la construcci贸n de la imponente y costos铆sima fortaleza de San Carlos de La Caba帽a en La Habana; a esta se sumar铆an numerosas construcciones civiles, como el Palacio de los Capitanes Generales (de gobierno) y religiosas, como la Catedral, devenidas s铆mbolos del paisaje habanero. El comercio exterior de la Isla se ampli贸, a la vez que se mejoraron las comunicaciones interiores y se fomentaron nuevas poblaciones como Pinar del R铆o y Jaruco. Otras medidas estuvieron encaminadas a renovar la gesti贸n gubernativa, particularmente con la creaci贸n de la Intendencia y de la Administraci贸n de Rentas. En este contexto se efectu贸 el primer censo de poblaci贸n (1774) que arroj贸 la existencia en Cuba de 171,620 habitantes.

    Otra serie de acontecimientos internacionales contribuyeron a la prosperidad de la Isla. El primero de ellos fue la guerra de independencia de las Trece Colonias inglesas de Norteam茅rica, durante la cual Espa帽a 戮 part铆cipe del conflicto戮 autoriz贸 el comercio entre Cuba y los colonos sublevados. La importancia de este cercano mercado se pondr铆a de manifiesto pocos a帽os despu茅s, durante las guerras de la Revoluci贸n Francesa y el Imperio napole贸nico, en las cuales Espa帽a se vio involucrada con grave perjuicio para sus comunicaciones coloniales. En esas circunstancias se autoriz贸 el comercio con los "neutrales" 戮 Estados Unidos戮 y la econom铆a de la Isla creci贸 vertiginosamente, apoyada en la favorable coyuntura que para los precios del az煤car y el caf茅 cre贸 la revoluci贸n de los esclavos en la vecina Hait铆. Los hacendados criollos se enriquecieron y su flamante poder se materializ贸 en instituciones que, como la Sociedad Econ贸mica de Amigos del Pa铆s y el Real Consulado, canalizaron su influencia en el gobierno colonial. Liderados por Francisco de Arango y Parre帽o, estos potentados criollos supieron sacar buen partido de la inestable situaci贸n pol铆tica y, una vez restaurada la dinast铆a borb贸nica en 1814, obtuvieron importantes concesiones como la libertad del comercio, el desestanco del tabaco y la posibilidad de afianzar legalmente sus posesiones agrarias.

    Pero tan notable progreso material se sentaba en el pavoroso incremento de la esclavitud. A partir de 1790, en s贸lo treinta a帽os, fueron introducidos en Cuba m谩s esclavos africanos que en el siglo y medio anterior. Con una poblaci贸n que en 1841 superaba ya el mill贸n y medio de habitantes, la Isla albergaba una sociedad sumamente polarizada, entre una oligarqu铆a de terratenientes criollos y grandes comerciantes espa帽oles y la gran masa esclava, subsist铆an las dis铆miles capas medias, integradas por negros y mulatos libres y los blancos humildes del campo y las ciudades, estos 煤ltimos cada vez m谩s remisos a realizar trabajos manuales considerados vejaminosos y propios de esclavos. La esclavitud constituir铆a una importante fuente de inestabilidad social, no s贸lo por las frecuentes manifestaciones de rebeld铆a de los esclavos 戮 tanto individuales como en grupos戮 sino porque el repudio a dicha instituci贸n dio lugar a conspiraciones de prop贸sitos abolicionistas. Entre estas se encuentran la encabezada por el negro libre Jos茅 Antonio Aponte, abortada en La Habana en 1812, y la conocida Conspiraci贸n de la Escalera (1844), que dio pie a una cruenta represi贸n. En esta 煤ltima perdieron la vida numerosos esclavos, negros y mulatos libres, entre quienes figuraba el poeta Gabriel de la Concepci贸n Vald茅s (Pl谩cido).

    El desarrollo de la colonia acentu贸 las diferencias de intereses con la metr贸poli. A las inequ铆vocas manifestaciones de una nacionalidad cubana emergente, plasmadas en la literatura y otras expresiones culturales durante el 煤ltimo tercio del siglo XVIII, suceder铆an definidas tendencias pol铆ticas que propon铆an dis铆miles y encontradas soluciones a los problemas de la Isla. El cauto reformismo promovido por Arango y los criollos acaudalados encontr贸 continuidad en un liberalismo de corte igualmente reformista encarnado por Jos茅 Antonio Saco, Jos茅 de la Luz y Caballero y otros prestigiosos intelectuales vinculados l sector cubano de los grandes hacendados. La rapaz y discriminatoria pol铆tica colonial de Espa帽a en Cuba tras la p茅rdida de sus posesiones en el Continente, habr铆a de frustrar en reiteradas ocasiones las expectativas reformistas.

    Esto favoreci贸 el desarrollo de otra corriente pol铆tica que cifraba sus esperanzas de soluci贸n de los problemas cubanos en la anexi贸n a Estados Unidos. En esta actitud converg铆a tanto un sector de los hacendados esclavistas que ve铆a en la incorporaci贸n de Cuba a la Uni贸n norteamericana una garant铆a para la supervivencia de la esclavitud 戮 dado el apoyo que encontrar铆an en los estados sure帽os戮 como individuos animados por las posibilidades que ofrec铆a la democracia estadounidense en comparaci贸n con el despotismo hispano. Los primeros, agrupados en el "Club de La Habana" favorecieron las gestiones de compra de la Isla por parte del gobierno de Washington, as铆 como las posibilidades de una invasi贸n "liberadora" encabezada por alg煤n general norteamericano.

    En esta 煤ltima direcci贸n encamin贸 sus esfuerzos Narciso L贸pez, general de origen venezolano que, tras haber servido largos a帽os en el ej茅rcito espa帽ol, se involucr贸 en los trajines conspirativos anexionistas. L贸pez condujo a Cuba dos fracasadas expediciones, y en la 煤ltima fue capturado y ejecutado por las autoridades coloniales en 1851.

    Otra corriente separatista m谩s radical aspiraba a conquistar la independencia de Cuba. De temprana aparici贸n, 戮 en 1810 se descubre la primera conspiraci贸n independentista liderada por Rom谩n de la Luz戮 este separatismo alcanza un momento de auge en los primeros a帽os de la d茅cada de 1820. Bajo el influjo coincidente de la gesta emancipadora en el continente y el trienio constitucional en Espa帽a, proliferaron en la Isla logias mas贸nicas y sociedades secretas. Dos importantes conspiraciones fueron abortadas en esta etapa, la de los Soles y Rayos de Bol铆var (1823), en la que participaba el poeta Jos茅 Mar铆a Heredia 戮 cumbre del romanticismo literario cubano戮 y m谩s adelante la de la Gran Legi贸n del Aguila Negra alentada desde M茅xico. Tambi茅n por estos a帽os, el independentismo encontraba su plena fundamentaci贸n ideol贸gica en la obra del presb铆tero F茅lix Varela. Profesor de filosof铆a en el Seminario de San Carlos en La Habana, Varela fue electo diputado a Cortes en 1821 y tuvo que huir de Espa帽a cuando la invasi贸n de los "cien mil hijos de San Luis" restaur贸 el absolutismo. Radicado en Estados Unidos, comenz贸 a publicar all铆 el peri贸dico El Habanero dedicado a la divulgaci贸n del ideario independentista. Su esfuerzo, sin embargo, tardar铆a largos a帽os en fructificar pues las circunstancias, tanto internas como externas, no resultaban favorables al independentismo cubano.

    En los a帽os posteriores, la situaci贸n econ贸mica cubana experiment贸 cambios significativos. La producci贸n cafetalera se derrumb贸 abatida por la torpe pol铆tica arancelaria espa帽ola, la competencia del grano brasile帽o y la superior rentabilidad de la ca帽a. La propia producci贸n azucarera se vio impelida la modernizaci贸n de sus manufacturas ante el empuje mercantil del az煤car de remolacha europeo. Cada vez m谩s dependientes de un solo producto 戮 el az煤car 戮 y del mercado estadounidense, Cuba estaba urgida de profundas transformaciones socioecon贸micas a las cuales la esclavitud y la expoliaci贸n colonial espa帽ola interpon铆an formidables obst谩culos. El fracaso de la Junta de Informaci贸n convocada en 1867 por el gobierno metropolitano para revisar su pol铆tica colonial en Cuba, supuso un golpe demoledor para las esperanzas reformistas frustradas en reiteradas ocasiones. Tales circunstancias favorecieron el independentismo latente entre los sectores m谩s avanzados de la sociedad cubana, propiciando la articulaci贸n de un vasto movimiento conspirativo en las regiones centro orientales del pa铆s.

  • Andar La Habana

    Eusebio Leal

    La Habana es linda cantidad. Tan bella resulta que la envuelve un inexplicable hechizo. Cada d铆a se derrumba, y sin embargo, embruja al visitante. Desde El Morro encanta la mirada. Vista en la distancia, un halo de luz azul pone en su atm贸sfera una magia de mar en calma. El colorido que usa el sol en su entorno es una fiesta en la pupila. No hay manera de no amarla. El ojo, maravillado, empieza a deslizarse y descubrir.

    La Habana Vieja, bajo el infatigable brazo de Eusebio Leal, se remoza. Resurgen palacetes, brotan monumentos hist贸ricos, se reabren cafeter铆as, viejos hoteles reestrenan el antiguo esplendor. Las calles reci茅n adoquinadas, las plazas reanimadas, dan la impresi贸n de que en cualquier momento se ha de o铆r el llanto de Cecilia Vald茅s por Leonardo Gamboa.

    Esa es la ciudad del programa "Andar La Habana". Quien lo disfrute, ahora bajo la sabia direcci贸n de Senorio Faj茅, pensar铆a que esta parte del mundo es el para铆so. No se ve en la pantalla un solar habanero, palpitante de malas palabras, henchido de promiscuidad, abarrotado de penurias. No se filma la agresiva brutal cola para un camello. No se toma el r铆o Quib煤 deslizando su poluci贸n mientras atraviesa la ciudad. No se fotograf铆a la tremolina de un grifo a ras de acera, para acopiar unos cubos de agua que luego habr谩n de subirse hasta un sexto piso por una escalera milagrosamente en pie. No se televisa la rebati帽a en una bodega cuando llegan los huevos o el picadillo con soya. No aparecen los cientos de ancianos mugrientos que han devenido mendigos en las calles m谩s concurridas.

    No anda, en fin, el programa por los derrumbes de la Calzada del Cerro, por las furnias de la transitada Calzada de Jes煤s del Monte, enso帽eciendo al poeta Eliseo Diego. No anda por la sombra escombrosa del Hotel Trocha, por el esqueleto del Teatro Mart铆, por el fantasma del Sloppy Joe, por la sepultura del Coney Island. No anda el programa por la barriada del Palenque all谩 en La Lisa, por la pestilencia de Jes煤s Mar铆a, por la terminal de trenes cuando arriba el tren santiaguero con seis horas de atraso.

    Porque eso ya no ser铆a andar La Habana, sino sufrirla y a pesar de ello seguirla amando.

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